En 2013 iniciamos la primera fase del proyecto “Distritos Térmicos en Colombia”, un proyecto enfocado en promover el desarrollo de esta infraestructura en el país. Uno de los resultados fue la construcción de un piloto de distrito térmico en La Alpujarra, el centro administrativo en Medellín, y la gestión de un componente institucional para su promoción en otras ciudades colombianas.

En 2019 continuamos con la segunda fase, liderada por la Unidad Técnica Ozono y la Dirección de Cambio Climático y Gestión del riesgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ministerio de Minas y Energía, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), con el apoyo de la Secretaría de Estado para el Desarrollo Económico del gobierno de Suiza – SECO, la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), y el acompañamiento de la Asociación Colombiana de Aire Acondicionado, refrigeración y ventilación – ACAIRE.

En esta fase se busca fortalecer las condiciones institucionales, garantizar la sostenibilidad de conocimiento y generar las condiciones de mercado para acelerar la difusión e implementación de los distritos térmicos como modelo de infraestructura urbana sostenible, innovadora y eficiente.

Se ha podido demostrar que esta es una alternativa viable para mitigar los impactos del cambio climático en las ciudades colombianas, y además dinamizar un mercado creciente e interesante como es el de la climatización sostenible en edificaciones. Esta es la escencia de los distritos térmicos, centralizar la prestación del servicio de energía térmica a través de agua caliente, fría o vapor, de manera sostenible.

En países como Suiza, Dinamarca, Canadá, Estados Unidos y España, los distritos térmicos han sido una herramienta fundamental para migrar a ciudades sostenibles. Colombia, por su parte, es país pionero en la región en su implementación y promoción.

Y es que países como el nuestro, necesitan con urgencia ciudades cada vez más sostenibles. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las ciudades representan entre el 60 y 80% del consumo de energía del planeta, alrededor del 70% de las emisiones de carbono mundiales y más del 60% del uso de recursos.

En Colombia, actualmente, el 74% de la población vive en centros urbanos, y el 80% de estas ciudades requieren de sistemas de climatización en sus edificaciones, los cuales representan el 8% del consumo nacional de energía.

Por estas razones, enfocarse en la eficiencia energética de los sistemas de generación y uso final de frío y calor es fundamental para lograr un desarrollo urbano sostenible y bajo en carbono. No en vano, el Programa Ambiental de las Naciones Unidas estima que los distritos térmicos modernos tienen la capacidad de reducir hasta en un 58% las emisiones de CO2 a la atmósfera derivadas de los sistemas térmicos en ciudades. Sin duda, estos proyectos pueden contribuir considerablemente a mantener la meta global para evitar el incremento de la temperatura a 2030.

Por otro lado, los distritos térmicos son un modelo de negocio razonable que reduce los costos de operaciones y mantenimiento. Proyectos como el de La Alpujarra han tenido un ahorro del 30% por cuenta de la mejora de la eficiencia energética en los sistemas de las edificaciones que cubre, y se calcula que los clientes conectados han tenido ahorros de aproximadamente $80 millones de pesos mensuales. Igualmente, se ha evitado la emisión de 1200 toneladas de co2/año, equivalente a 235 vehículos conducidos durante un año, y se ha eliminado el 100% de sustancias agotadoras de la capa de ozono.

Actualmente, los sistemas de climatización dejan de ser un lujo y se vuelven necesarios para optimizar la calidad de vida, las condiciones de trabajo y responden a las recomendaciones de salud ocupacional. Por lo tanto, se hace prioritario identificar e implementar alternativas sostenibles y eficientes que aporten, además, al cumplimiento de políticas públicas como la economía circular y el desarrollo urbano sostenible, como lo son los distritos térmicos.