Ya vamos a cumplir un año desde que el planeta entró en una nueva normalidad y reajuste a raíz de la pandemia. Todos los países, todos los sectores y todas las personas nos vimos obligadas a cambiar y a adaptarnos a las diferentes realidades. Pero, ¿cuáles son las oportunidades que estos cambios nos presentan? ¿Cómo podemos tomar provecho de ellos?

Las restricciones implementadas en diferentes países, que incluyen límites en ocupación en espacios interiores como centros comerciales, auditorios, oficinas y hoteles, no cuentan con un horizonte de tiempo definido para su culminación, y estas han significado cambios en los hábitos de los consumidores y habitantes que han afectado sectores como turismo, comercio, entretenimiento, salud, transporte y sector terciario.

Esto significa que en los últimos meses dichos sectores se han visto obligados a identificar oportunidades de reducción de costos, eficiencia energética, financiamiento y búsqueda de alternativas para sostenerse.

En este nuevo contexto, y ante nuevos esquemas de ocupación reducida, los sistemas energéticos que se usan actualmente pueden ser una fuente de sobrecostos; pues se fuerza su funcionamiento a plena capacidad para atender cargas parciales, lo cual significa una baja eficiencia energética y, en consecuencia, altos costos de operación en sistemas como los de climatización de frío o calor.

Pero frente a esta nueva realidad se presentan oportunidades para implementar soluciones integradoras que le permitan a los diferentes actores encontrar alternativas que brinden ahorros y beneficien a los sectores que enfrentan los mayores retos del distanciamiento social exigido actualmente.

De acuerdo con el informe Global Energy Review 2020 de la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), las medidas de bloqueo que se impusieron durante el año habrían impulsando un cambio importante hacia fuentes de energía alternativas y bajas en carbono. Según la agencia, las energías renovables serían las únicas que presentarían un crecimiento de su demanda en el 2020, gracias a los bajos costos operacionales y el acceso preferencial a diferentes sistemas; en este panorama los Distritos Térmicos son una alternativa para promover la eficiencia energética.

La implementación de Distritos Térmicos en las ciudades colombianas es una oportunidad para impulsar la reactivación económica y el desarrollo en el país. No sólo se trata de una alternativa de generación de energía limpia y sostenible, sino que también son una herramienta de planeación urbana que aportan al reordenamiento y descongestión de los sistemas energéticos en los centros urbanos. Adicionalmente, son un modelo de negocio razonable, que reduce costos de operación y logística, y dinamizan un mercado interesante y en crecimiento, como el de sistemas de climatización.

La migración a sistemas de energía alternativas puede tener un impacto directo en la reactivación económica y el desarrollo urbano sostenible. De acuerdo con este informe de la IEA, la reducción de emisiones de CO2 para 2020 puede ser de alrededor del 8%, una cifra importante, que se suma, además, al ahorro de consumo de energía que también conlleva la implementación de sistemas de energía renovables, y que por su parte responden a políticas locales y nacionales de economía circular y eficiencia energética.

La eficiencia energética tiene la oportunidad de ser protagonista en la era pospandemia, aportando al impulso de diferentes sectores y a la reducción de los impactos del cambio climático, apoyándose en soluciones de Distritos Térmicos como alternativa energética, inteligente e innovadora, que puede hacer parte de las nuevas políticas de planeación urbana sostenible.