El edificio del Distrito Térmico La Alpujarra en Medellín es el primero de su tipo, y una infraestructura pionera en América Latina. Opera desde 2016, y a este están conectados los edificios de la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín y el edificio de la DIAN. Una infraestructura de ingeniería colombiana que les provee aire acondicionado a los tres edificios públicos.

Iván Mauricio Rivera y John Andrés Rojas son ingenieros de la Coordinación de Infraestructura de la DIAN. Hablamos con ellos para que nos contaran cuál ha sido el impacto – ambiental, monetario y en logística- para la entidad, tras conectarse al Distrito Térmico La Alpujarra, y cuáles han sido las oportunidades, lecciones aprendidas y retos de migrar a un sistema de generación de energía alternativa como son los distritos térmicos. Esto fue lo que nos explicaron.

“Cuando la DIAN decidió participar en el proyecto Distrito Térmico La Alpujarra en el año 2013, se había contemplado la posibilidad de adquirir un sistema propio de refrigeración pero el análisis financiero efectuado por la DIAN permitió determinar que la participación en el mencionado proyecto con la tarifa establecida por EPM resultaba económicamente favorable, al ofrecer un suministro permanente y confiable de agua helada como insumo refrigerante para el sistema de aire acondicionado del edificio sede de la DIAN. Adicionalmente, el proyecto representaba el uso de tecnologías seguras y eficientes ambientalmente, contribuyendo a reducir la emisión de gases contaminantes en busca del cuidado del planeta.”

Y es que uno de los beneficios más importantes de la implementación de los distritos térmicos es la reducción de sustancias que agotan la capa de ozono, siendo los gases refrigerantes una de estas sustancias altamente nocivas para el ambiente. “Se evidencia el beneficio para el medio ambiente con la reducción de gases, garantizando el uso racional y eficiente de la energía, mediante el uso de energías no convencionales,” explica el Ingeniero Rojas.

Por otro lado, también existe una disminucion de los costos fijos. Estos se manifiestan en la reducción de rutinas de mantenimiento preventivo, y mantenimientos de tipo correctivo; como respuestos, accesorios e insumos requeridos para garantizar la operación continua de los sistemas de aire acondicionado. “Históricamente el valor destinado para mantenimientos correctivos puede llegar a representar hasta un 30% o 40% del valor correspondiente a mantenimientos preventivos, dependiendo de la complejidad y el valor de respuestos y el valor del dólar,” manifiesta el Ingeniero Riviera, “al conectarse al Distrito Térmico La Alpujarra, estos se reducen a cero.”

Así mismo, es fundamental resaltar los beneficios y el valor agregado no cuantificable que supone implementar este tipo de servicio.

Entre estas, destaca el Ingeniero Rivera:

1. El servicio continuo garantizado: el Distrito Térmico La Alpujarra cuenta con la infraestructura necesaria para garantizar la prestación del servicio de manera continua, sin interrupciones y evitando así los traumatismos, llamados de emergencia y cierres temporales en la sede ante la ausencia de confort térmico.

2. No hay depreciación de bienes: en vista de que la infraestructura instalada no forma parte de los bienes propiedad de la entidad, no existe el concepto de depreciación o la necesidad de modernizar, actualizar o repotenciar la tecnología instalada, ya que es responsabilidad de terceros.

3. Cero contaminación auditiva: al no tener equipos tipo chiller y torres de enfriamiento en la cubierta del edificio, existe un ambiente libre de ruido para las personas que permanecen en dichas áreas durante las jornadas laborales.

Igualmente, el Ingeniero John Rojas habla de los beneficios ambientales, operativos y en el clima laboral que migrar a este tipo de sistema ha traído para la entidad.

“Redujimos las emisiones de CO2, eliminamos las soluciones individuales de contaminantes y ya usamos energías renovables. Por el lado operativo, hemos logrado un alto rendimiento de los recursos propios de la entidad, la tercerización del servicio y una reducción significativa en los costos de operación y mantenimiento de los edificios,” destaca el Ingeniero Rojas. “Mientras que en el clima laboral hemos visto un aumento de la confiabilidad y continuidad de los sistemas internos de aire acondicionado, la recuperación de espacios dentro del edificio y un mayor confort para todos al eliminar ruidos,” explica.

Sin embargo, como lo destaca el Ingeniero Rivera, la migración a energías no convencionales, y la conexión a un distrito térmico es un proyecto largo, que requiere de inversión en tiempo, dinero y personal, por lo cual, los retos no son pocos.

Para Rivera el principal reto es encontrar el espacio que será destinado para ejecutar las adecuaciones e implementar la infraestructura necesaria para la conexión; una inversión que corre por cuenta de la entidad. Y por otro lado, tener un equipo coordinado y alineado que pueda llevar a cabo la transición y empalme de manera que se eviten tiempos muertos en los que la edificación pueda quedarse sin aire acondicionado. Igualmente, destacan el hecho de que participar en un proyecto sin precedentes en Colombia generó algunas dificultades y demoras para la suscripción del contrato con EPM, al no existir referencias para las comparaciones que exige el análisis económico del sector establecido en las normas de contratación estatal.

“La DIAN confirmó su compromiso con el objetivo URE (Uso Racional de la Energía) y obtuvo reconocimiento por su participación en el proyecto, al garantizar la rentabilidad a largo plazo y asumir un compromiso con el medio ambiente. Fue determinante para el éxito del proyecto, en primer lugar, que el Distrito Térmico contara con el respaldo de organizaciones del sector eléctrico y financiero, consultorías de talla mundial y personal altamente capacitado para la prestación de un servicio integral; y, por otra parte, la participación en conjunto con otras entidades del sector, tales como la Gobernación de Antioquia, el Municipio de Medellín y Plaza Mayor entre otras, que se involucraron como clientes en un proyecto pionero para América Latina,” concluyen.