Detalle de imagen tomada de Procuraduría General de la Nación (2016). ABC de los POT. (Portada)

El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es el principal instrumento de planificación con el que cuentan los municipios para orientar el desarrollo físico de su territorio y regular la utilización del suelo de acuerdo con estrategias de desarrollo socioeconómico, en armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas o culturales del lugar. El POT es un instrumento técnico y normativo de planeación y gestión del territorio; conformado por un conjunto de acciones y políticas, administrativas y de planeación física, que orientan el desarrollo del territorio municipal en el corto, mediano y largo plazo, regulando la utilización, ocupación y transformación del espacio físico urbano y rural.

De acuerdo con la ley, la construcción del POT se fundamenta en los siguientes principios:

 

  1. La función social y ecológica de la propiedad.
  2. La prevalencia del interés general sobre el particular.
  3. La distribución equitativa de las cargas y los beneficios.

 

Desde distintos frentes, los distritos térmicos tienen el potencial para articularse con los principios a partir de los cuales se estructuran los planes de ordenamiento territorial. A continuación, presentamos cuatro asuntos que pueden ser considerados en la formulación de los POT, a partir de los cuales los distritos térmicos aportan al desarrollo de los territorios.

  1. El contenido estratégico del POT desarrolla las políticas, objetivos y estrategias de largo plazo para el territorio, en las cuales se procuran y privilegian los desarrollos que tengan como premisa la eficiencia energética, la reducción de gases de efecto invernadero, y la mitigación y/o adaptación al cambio climático. Los distritos térmicos son una alternativa para la producción de energía térmica con bajo impacto ambiental que, especialmente en Colombia, tienen acceso a diversas fuentes de energía renovable y residual, por consiguiente, se articularían fácilmente con este tipo de políticas, objetivos y estrategias.

  1. El POT, en sus componentes urbano y rural, clasifica y jerarquiza los sistemas funcionales que tienen lugar en el territorio; tales como el sistema vial y de transporte, la estructura de equipamientos y espacio público, o las redes de servicios públicos. Los distritos térmicos tienen cabida dentro de estas clasificaciones teniendo en cuenta que:
  2. A escala urbana, cuentan con una red de suministro de frío o calor, que presta un servicio a varios usuarios y constituye una infraestructura que se despliega en el espacio público de manera análoga a la de cualquier otro servicio público.
  3. Necesitan además una central de producción de agua fría o caliente, que funciona como nodo del sistema y ocupa un espacio en la ciudad, de la misma forma en que lo hace una subestación eléctrica o cualquier otro equipamiento urbano.

 

  1. El POT se construye bajo un principio de distribución equitativa de las cargas y los beneficios urbanísticos, que garantiza que los promotores urbanos asuman el desarrollo de la infraestructura urbana al tiempo que aprovechen los beneficios que genera la actuación urbanística. La inclusión de los distritos térmicos en el POT abre la posibilidad para que los municipios reglamenten incentivos, ya sean tributarios o urbanísticos, para quienes desarrollen estrategias de eficiencia energética, reducción de emisiones y/o mitigación del cambio climático particularmente la implementación de distritos térmicos, lo cual podría reducir las cargas urbanísticas o aumentar los beneficios derivados de la edificabilidad permitida, generando incentivos para inversores y promotores inmobiliarios. De igual forma, una vez consolidados los distritos térmicos en el ordenamiento territorial, podrían incluirse requerimientos en la norma urbanística para garantizar la posibilidad de desarrollar redes internas en las edificaciones para el óptimo funcionamiento de los distritos térmicos.

  1. Finalmente, la manera más directa para incluir los distritos térmicos en los POT se da cuando la administración municipal asume el liderazgo en el desarrollo de un proyecto específico en el programa de ejecución, liderado desde el sector público.

El desarrollo de los distritos térmicos en el país trae consigo diversos beneficios que se acogen a los objetivos nacionales y locales de medio ambiente, eficiencia energética y ordenamiento territorial, y su inclusión en las herramientas de planificación aportan al desarrollo urbano sostenible.