Con una “Guía de referencia de Calidad del Aire Interior (CAI) y prevención de riesgos de transmisión del SARS-CoV-2 (COVID-19)”, el proyecto de Distritos Térmicos en Colombia responde a las dudas y mitos sobre los sistemas de ventilación o climatización en espacios cerrados, cómo pueden impactar en la propagación del COVID-19, y comparte una serie de buenas prácticas que, desde diferentes sectores, se pueden adoptar.

Un año después de que varios países empezaran a decretar diferentes medidas para evitar la propagación del COVID-19; como cuarentenas estrictas y la prohibición de reuniones en espacios cerrados, las ciudades empiezan a recuperar cierto grado de normalidad, que incluye el retorno a los lugares de trabajo y estudio, la apertura de restaurantes, cines y bares, y la asistencia controlada a espacios cerrados. De allí la importancia de esta guía, que identifica generalidades sobre las características que debe cumplir el aire en el interior de las edificaciones, ofrece los lineamientos de buenas prácticas para adoptar, y al mismo tiempo, responde a los mitos creados para el uso de sistemas, como el aire acondicionado, en espacios cerrados.

El documento, desarrollado por el proyecto de Distritos Térmicos en Colombia, apoyado por entidades del Gobierno Colombiano, la Embajada de Suiza- Cooperación Económica y Desarrollo (SECO) y la Asociación Colombiana de Acondicionamiento del Aire y de la Refrigeración (ACAIRE), e implementado por la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industria (ONUDI), recoge los 5 mitos más comunes y sus realidades sobre la propagación del COVID-19 y el aire acondicionado. Estos son:

Mito 1: el aire acondicionado es propagador del virus.

Realidad: el equipo en sí mismo, no lo es. Debemos entender que los aires acondicionados son parte de un sistema y, siendo así, existen criterios y medidas que les permiten minimizar o controlar los riesgos de infección. Una de ellas es el aumento de la cantidad de aire exterior en la mezcla de aire que ingresa al edificio y su respectiva limpieza antes de ser inyectado al recinto. Otra medida es realizar periódicamente el mantenimiento preventivo, basado en la limpieza y desinfección de los equipos. Todo esto complementa, pero no remplaza, las disposiciones ya conocidas de protección respiratoria individual y distanciamiento social. En el caso de las aglomeraciones, estos eventos se convierten en situaciones de alto riesgo de contagio, independientemente del uso o no de aires acondicionados.

Mito 2: el aire recirculado de los equipos de aire acondicionado es un potencial portador de COVID-19.

Realidad: el aire 100% recirculado no es una buena práctica, incluso desde antes de la pandemia. Por esta razón, se deben diseñar y mejorar los sistemas de climatización en función de estándares de calidad de aire que incluyen las tomas de aire externo y los sistemas de extracción y filtración en función del uso de los espacios o edificaciones. Un ejemplo de esto es el sistema de acondicionamiento de aire de los aviones, el cual toma aire del exterior en promedio cada tres minutos y ha demostrado ser seguro para la tripulación y los pasajeros.

Mito 3: es necesario cambiar todo el sistema de ventilación de un negocio u hogar.

Realidad: no necesariamente. Solo hay que identificar si requiere ajustes y adaptarlo de acuerdo con las normativas y las condiciones actuales que hoy son más exigentes. Existen estrategias complementarias como instalar sistemas de filtración adicionales o disponer de equipos autónomos que capturan una gran cantidad de estos virus, en algunos casos con una eficiencia de hasta 99,99%. Cualquiera de estas soluciones purifica el aire de los espacios ocupados.

Mito 4: ningún filtro es eficaz contra el COVID-19.

Realidad: hay distintas variedades de filtros en el mercado que pueden contribuir a mitigar la propagación del virus. Una alternativa son los filtros tipo HEPA (por sus siglas en inglés) de alta eficiencia, probados bajo estándares para cumplir con la necesidad de filtración y hacer frente al COVID-19.

Mito 5: evite el ingreso a lugares con aire acondicionado.

Realidad: para alcanzar temperaturas de confort es necesario usar mezclas de aire con una alta proporción de aire fresco (exterior). La falta de este tipo de sistemas en espacios cerrados puede generar riesgos asociados con altos niveles de temperatura y humedad, y causar la concentración de partículas y microorganismos por la ausencia de renovación de aire en los espacios. Tenga en cuenta que gran parte de los sistemas de acondicionamiento de aire cuentan con filtros de alta eficiencia y sus caudales ayudan a diluir los contaminantes; este es el caso de hospitales, centros comerciales y aeropuertos, entre otros.

Para conocer en más detalle la guía, con las demás recomendaciones y lineamientos, los invitamos a visitar el siguiente enlace: https://www.distritoenergetico.com/wp-content/uploads/2021/02/Guia-CAI-COVID-FINAL.pdf